Archivo de la categoría: DIOS

HOLA, HOLA

PASE A SALUDARLOS Y DESEARLES

UN HERMOSO DÍA, QUE SEA DE BENDICIÓN.

FELIZ MIÉRCOLES.

SEÑOR, CUANDO ME SIENTA CONFUNDIDO GUÍAME,

CUANDOME SIENTA DÉBIL, FORTALECEME.

FELIZ MIERCOLES

ES MOMENTO DE DAR GRACIAS A DIOS

POR ESTE HERMOSO DÍA

FELIZ MIÉRCOLES.

PADRE MIO TE AGRADEZCO

POR PROTEGERME A MI Y A RODA MI FAMILIA

ERES MI GUÍA Y A QUIEN LE DEBO

TODO LO QUE SOY EN ESTA VIDA.

FELIZ MIERCOLES

SIGUE SONRIENDO

SIGUE AMANDO

SIGUE VIVIENDO

SIGUE TRATANDO

SIGUE CREYENDO

SIGUE ORANDO

SIGUE PONIENDO

A DIOS PRIMERO

FELIZ MIÉRCOLES

ES HORA DE DARLE GRACIAS A DIOS

POR  OTRO DIA MAS…

FELIZ MIERCOLES

SEÑOR MI DIOS

Necesito a Dios, simplemente le necesito.

En lo bueno y en lo malo, en los peores y mejores momentos de mi vida… yo siempre le necesito. Simplemente, necesito a Dios:

En nuestra caminar por la vida tenemos mejores y peores momentos. Algunos incluso muy buenos, tiempos maravillosos por los que no deberíamos dejar de dar gracias a Dios.

Es tanto el amor de Dios por nosotros, que aunque sepamos que en el futuro tendremos que enfrentar momentos duros, sabemos que Dios nos prepara para ello, para poder superarlo y afrontarlo de la mejor manera posible.

La vida me ha dado mucho y me ha quitado poco, eso es algo que aun en mis peores momentos quiero reconocer y agradecer a Dios.

Quiero vivir feliz y agradecida por lo que tengo, sin permitir que ni la abundancia ni la escasez me vuelva una persona horrible, resentida o egoísta. Siempre, y cada día, hay algo por lo que estar agradecidos.

No quiero apartarme del lado correcto, el camino de Dios, el de la paz, perseverancia, fe y bondad. La seguridad que tengo en la vida, para saber ser la misma persona en lo bueno y en lo malo, viene de Dios.

Hay situaciones y procesos de la vida en los que siento que apenas tengo control, que nada puedo cambiar… por eso, en todo momento, tanto en los de abundancia como en los de escasez, oro con fe a Dios, reconociendo que necesito él.

Dios puede ayudarme a ser fuerte, valiente y perseverante por el camino de la verdad y la vida. Oración:

Simplemente te necesito, oh Dios:

Padre mío, dueño de toda calma en la adversidad:

Siento una herida profunda en mi corazón, un vacío que planea quedarse permanentemente en mi corazón, una gran desesperación por lo que será de mí si no encuentro ayuda frente a mis necesidades.

Me siento mal mi Dios:

Todo parece caerse y derrumbarse, y no consigo encontrar las herramientas adecuadas para lograr verme aliviado de tanto mal que ahora mismo tanto me agobia y me acoge.

Dios mío, simplemente, te necesito:

Necesito poder, principalmente, recuperar mi fe en ti. Reconozco Señor, que por momentos te dejé en el olvido, a un lado del rincón de mi ser.

Y que mientras tanto, ignoraba que todo lo que me atormentaba era porque había dejado de seguir tus instrucciones, tus consejos silenciosos en mí.

Ayúdame Dios:

Te necesito para poder volver real todo aquello que inquieta mi mente. Te necesito para ayudarme a realizar los cambios que mi vida requiere. Cuento contigo Dios, ayúdame.

Tú eres el guardián de mis sueños y proyectos, me fortaleces, proteges, socorres y sostienes en todo cuanto hago. En cada peldaño, cada logro y cada victoria estás tú, cuidándome y apoyándome.

Te necesito Dios:

Te necesito Dios, para no volver a dejarme caer en ese hoyo profundo, oscuro, y hasta nauseabundo. Sostenme para que los problemas no acaben conmigo, ni me vuelva una persona avara, prejuiciosa o egoísta.

Ayúdame a seguir tus consejos, y a que siempre tenga oído para escucharte susurrar tu palabra silenciosa en mi corazón. En todo momento, ayúdame a hacer tu voluntad.

Y perdóname Dios por mis constantes olvidos. Siempre te necesito, Señor.

Dios está conmigo

A veces las cosas están tan mal que sentimos que Dios nos ha abandonado o desamparado. Todo nos sale mal, los proyectos, la gente, amigos y familia… ¿a quién acudir? Por muy mal que estén las cosas, el Señor está con nosotros.

Cuando siento que mis fuerzas se agotan y que el suelo se derrumba bajo mí, me basta mirar hacia arriba para encontrarle a él, a Dios, que con sus manos me sostiene dándome fuerzas para seguir adelante. Sé que mi Padre Celestial está ahí, por eso alzo la mirada para preguntarle: “¿Señor, por qué todo lo malo me pasa a mí?” Todo va tan mal que cuesta mantener la fe: Le hago esta y mil preguntas más, pues siento que todo me va mal. Sufro el dolor de un amor no correspondido, o el amor de alguien que no me pertenece, o el desinterés de mi propia familia, los problemas económicos para llegar a fin de mes, o la incomprensión de quienes pensé que más debían estar ahí para mí.

Le pregunto al cielo por qué, pero no recibo respuesta alguna. ¿Dónde estás, Dios mío? Hay muchas cosas que no logro comprender, no logro obtener una explicación que me de paz; no hay nada que me consuele, ni nada que tenga sentido para mí. Ahí es cuando suelo pecar de soberbia, creyendo que yo puedo solucionar las cosas, cuando realmente no es así. A pesar de todo, el Señor está a mi lado: Siento el silencio y la injusticia de la vida sobre mí.

Me basta cerrar los ojos para saber que está aquí. Por maltratada que me pueda sentir en esta vida, ahí mismo está Aquel a quien yo nunca debería dejar de lado; pues si tuviese más confianza en Él, no habría nada que me pudiera hacer sentir apartada de su amor y bondad. Pero soy humana, y el dolor que siento es algo que me ciega, no dejándome ver la mano de aquel que me cuida noche y día, sólo pudiendo ver lo malo que me rodea.

Dejo de orar, de rezar y de pasar tiempo hablando con mi padre celestial. Y pese a todo, él no me ve con maldad, ni con enojo, y mucho menos con ira. Por mucho que yo le ignore o me acerque a él con reclamos, él siempre está ahí mismo, pacientemente esperando que acuda a él.

Es hora de abrir mi corazón a Dios en oración:

, no quiero ignorarte: Perdón Señor, por olvidarme miles de veces de ti, por resistirme tanto a dejarte entrar en mi vida para que arregles mi mundo. Últimamente todo me sobrepasa, no sé cómo actuar, cómo salir adelante, o cómo ayudar a los demás del modo en que me gustaría hacerlo. Lo confieso Señor, soy ligera para juzgar y lenta para perdonar.

Ayúdame Señor:

Mas mi Señor, toma mis manos y llévame por tus senderos infinitos y hazme una persona noble y leal, que mi corazón se llene de bondad, que mis ojos vean lo mejor de cada uno de los que me rodean. Aparta de mi vida la amargura, y ayúdame aceptar aquellas personas que no me quieren a pesar de haberles dado muestras de mi sinceridad, que estoy cansada de mendigar ser aceptada o apreciada.

Que los problemas no me consuman:

Debo pensar en mí, pero sobre todo, en cuerpo y alma depositar mi fe en ti. Tú eres, Padre Amado, conocedor de todas mis malas aventuras en esta vida que me ha tocado vivir. Eres mi Dios, mi refugio, el que en silencio me consuela durante mis noches más oscuras y en mis peores momentos. Nunca dejaré de pensar que soy tu hija; sé que siempre, pase lo que pase, tú permanecerás a mi lado.

Protégeme de todo mal:

Ayúdame a ser fuerte y a apartarme de las personas que me hacen mal. Protégeme, y aleja de mi vida aquello que daña mi espíritu, mente y corazón.

Y gracias Señor, porque yo sé que en el fondo, por muy desamparada que me sienta, tú estás ahí junto a mí, protegiéndome de males mayores que desconozco porque ya los quitaste de en medio.

En ti confiaré, de ti me fiaré, por muy tormentosa que sea la noche, tu luz sabrá guiarme y tu infinito amor serán pétalos de amor que rozan mi corazón. Ya no habrá dolor, sólo resignación por aquello que yo no puedo cambiar.

En ti me apoyaré, cuando nadie quiera estar a mi lado tú lo estarás; y cuando me siento perdida y despreciada, sé que tú curarás mis heridas. Confiaré en ti, me dejaré llevar por los caminos que me tienes preparados, y sólo esperaré en ti, sabiendo que por muy mal que estén las cosas, tú nunca me abandonas. Ayúdame Señor mi Dios, confío en ti. Amén.

Te envío de visita los 7 ARCÁNGELES

Te envío de visita a los 7 Arcángeles a tu casa, recíbelos, disfruta de su celestial baño de luz. Cierra los ojos, no vaciles en pedir! Pide y se te dará, busca y hallarás, llama y se te abrirá, porque todo el que pide recibe, el que busca haya y al que llama se le abre. ¿Quién de nosotros, cuando su hijo le pide pan, le daría una piedra? Ellos son los mensajeros de nuestro Padre Celestial. Los ángeles pueden cambiar tu vida y todo lo que tienes que hacer es pedirles que te ayuden.

Una vez que logres sentir la presencia de tu Ángel, debes aferrarte a ese *sentimiento* y en los momentos difíciles, o siempre que quieras, recuérdalos, siente que no estás solo, que cada situación complicada, por la cual la vida nos pone a prueba, la atravesarás acompañados por esa **chispita de Dios** que es tu Ángel Guardián personal.

ORACIÓN PARA CADA UNO DE LOS ARCÁNGELES

ARCÁNGEL MIGUEL

Señor,

equilibra mi cuerpo, mi mente y mi espíritu

para que yo sea una contigo.

Cúbreme de tu Presencia, de tu Amor y de tu Paz

para que yo pueda caminar mi camino divino

cumpliendo tu voluntad.

Amén!

ARCÁNGEL GABRIEL

Señor,

déjame llevar en tu nombre una canción

de esperanza para aquellos que sufren,

para los que viven a oscuras

para aquellos que lloran a solas,

para los que perdieron la fe.

Déjame ser testimonio de tu bondad y de tu gracia

Llevando paz a sus corazones, bendiciendo sus

corazones y sus vidas

para que nunca dejen de creer en ti.

Amén!

ARCÁNGEL URIEL

Señor,

caminaba sin rumbo

buscando un lugar en donde cobijarme,

para saberme de nuevo contigo,

para ser paz.

Y de pronto te vi,

vi tu rostro entre la gente,

sentí tu Presencia en mí

y por un instante yo también fui luz

y entonces supe con certeza

hacia donde me dirigía.

Gracias.

ARCÁNGEL ZADQUIEL

Señor,

libérame de todo lo que me ata a lo viejo,

cúbreme con tu manto de color violeta

para que quede liberada ahora,

bendecida por tu gracia

de todas las memorias de mis vidas pasadas

y solo exista en mi el patrón de perfección

con el que me creaste

para tu alabanza y tu gloria,

que así sea, por los siglos de los siglos.

Amén!

ARCÁNGEL JOFIEL

Señor,

sé que hemos caminado juntos en otros tiempos

porqué siento y reconozco tu vibración.

Tú tocas mi alma con tu energía

y así haces que mi corazón pueda tomar

su propia voz.

Tu amorosa Presencia me asegura que

nunca estuve sola.

Gracias, por compartir este instante sagrado conmigo

y por darme también la claridad necesaria

para comprender todas las cosas.

Yo te abro las puertas de mi corazón

para darte mi amor como ofrenda

y encontrarme contigo en lo que ahora YO SOY.

Amén!

ARCANGEL  RAFAEL

Señor,

derrama tu misericordia sobre mí,

bendíceme con el don de la curación

para compartirlo con todos aquellos

que como yo buscan tu consuelo.

Déjame ver tu rostro en todas las cosas,

también ahora en estos momentos inciertos.

Déjame ver con tu mirada la belleza

de todo lo que creaste y también su perfección.

Yo te abro Señor mi corazón

y acepto tu amor como ofrenda.

Amén!

ARCANGEL CHAMUEL

Señor,

no me olvides y ayúdame para que mi luz interior

se manifieste siempre en libertad.

Ayúdame para que pueda liberarme

de todo aquello que me impide ser quien soy.

Tómame de la mano y cúbreme con tu Presencia

cuando sienta miedo.

Muéstrame el camino y permanece conmigo

todo el tiempo para que mis días y mis noches

sean siempre perfectas.

Señor, no me olvides y enséñame a ser como tú,

luz y amor todo el tiempo.

Amén!