Hombre tiene que dar esperma al médico. Pero lo que cuenta al doctor, casi le provoca un desmayo

Internet nos ha dado muchas ventajas a la hora de estar intercomunicados o saber que pasa en la otra punta del mundo, pero también nos ha hecho más dubitativos, ya que con la cantidad de mentiras y bulos que circulan en la red no sabemos a ciencia cierta lo que es verdad y lo que no. No sabemos del cierto si esta historia es cierta, pero lo que sí que sabemos seguro es que te hará reír un buen rato.

Un doctor le pide a su paciente de 85 años que tome una muestra de su esperma, y para ello le entrega el respectivo bote de plástico. El doctor le da las mismas instrucciones que a los demás pacientes, que traiga una muestra en él cuando vuelva a la consulta.

Cuando el paciente llega a la consulta con el bote vacío, el doctor le pregunta la razón, y el hombre de 85 años empieza a contarle la historia:

“Cuando llegué a casa y tuve que obtener la muestra, lo intenté primero con la mano derecha y luego con la izquierda, pero no lo conseguí. Así que desesperado, pedí a mi mujer que me ayudara. Lo intentó primero con una mano, luego con la otra, incluso con las dos a la vez, pero no hubo manera. Como no quería rendirse lo intentó hasta con la boca, pero nada. Así que decidimos llamar a la vecina, que viniera a ayudarnos. Ella hizo lo mismo, primero con las manos, luego con la boca, incluso con la axila. Al ver que tampoco podía, quiso intentarlo una última vez con sus rodillas. Pero al final tuvimos que darnos por vencidos”.

El doctor, que cada vez tenía la cara más descompuesta, le preguntó estupefacto que si realmente le había pedido ayuda a su vecina para hacer ese tipo de cosas. Y el anciano, con toda naturalidad respondió: “Si, pedimos ayuda incluso hasta mi vecina, pero ninguno de los tres pudo abrir el dichoso envase que me dió”.

Una muestra más de la inocencia de algunas personas, y de lo que puede llegar a liarse una situación por no entender bien las cosas. Todo y con esto, es una situación muy graciosa, y después del susto, seguro que el doctor también se podría a reír.